Cuántas veces nos sentimos fatal por algo que nos está sucediendo?

El 20% de lo que nos sucede es “realidad”, y el otro 80%, es la interpretación que hacemos de lo que vivimos.

Dependiendo de esa interpretación que hace nuestra mente, nos sentimos de una forma determinada, y nuestras emociones son distintas.

Sabiendo que es nuestra mente la que interpreta la realidad, y determina qué emoción sentimos, no parece lo más adecuado ser capaces de cambiar el pensamiento, y en consecuencia la emoción?

Practicar a diario el “pensamiento positivo”, es uno de los ejercicios que más bienestar nos reporta. Pongamos ejemplos…

Si entramos en un bar y la gente parece que nos está mirando de forma rara, podemos pensar que ellos piensan que llevamos una ropa horrible, que somos muy feos, que no quieren que estemos en ese sitio… 

En cambio en esa misma situación, podemos cambiar nuestro pensamiento en positivo: quizás esa gente ha tenido un día horrible, y tan solo miran hacia la puerta por la que entramos, absortos en sus pensamientos.

Con el primer pensamiento nos sentiremos fatal… horrible! En cambio, en el segundo caso seremos conscientes de que no somos los protagonistas de la vida de los demás, y menos aún de la gente que está en el bar, y podremos seguir con nuestra vida, gracias a nuestro pensamiento positivo. 

Otro ejemplo podría ser nuestro primer día en un nuevo trabajo. Llegamos allí y de repente, todo el mundo nos está mirando y cuchicheando.

Podemos pensar que todas estas personas nos miran y piensan que no estamos preparados para ese puesto de trabajo. En ese momento nos sentiremos fatal… O quizás podemos pensar que toda esa gente que nos mira y cuchichea, está pensando que somos tan buenos para ese trabajo, que puede hacer peligrar el suyo.

En el primer caso nos sentimos inseguros, mientras que en el segundo nos sentiremos mucho más relajados. No crees?

 

Entrenar a la mente para pensar en positivo, es un ejercicio que debemos trabajar a diario.

Además, debe ser trabajado también con los niños, de manera que desde pequeños sean capaces de buscar, de forma consciente, la parte positiva de todo lo que estás sucediendo. De esta forma, empezarán desde pequeños a buscar ese lado positivo que todas las cosas tienen.

Por ejemplo, si están malitos con fiebre podemos animarles a pensar juntos en algo positivo. Que son unos valientes y los bichitos buenos de su cuerpo se están haciendo más fuertes, o que están pegando un estirón y gracias a eso cuando vuelvan al cole serán más altos que sus amigos, etcétera.

Cualquier estrategia es buena para desde pequeños esforzarnos con ellos en “educar en positivo”.

Tanto para ellos como para nosotros, es un ejercicio de vida.

Te animas a  que tu mente juegue en tu equipo?

 

Saludos de Ana Llorens, escribiendo para empoderateconmigo.com