Clave 1: REALIDAD

La primera de las claves es ser realista, porque aunque parezca mentira: sólo tenemos 24 horas cada día, y si quitas las que dedicas a dormir (calcula que sean unas ocho horas), las que quitas para el transporte en caso de que no teletrabajes (podemos pensar que sea menos de una hora del día), las de desayunar, comer, cenar (que pueden ser unas tres horas en total), ya se te han ido unas doce horas de tu día.

Así que, para: el trabajo, los amigos, el ocio, las tareas domésticas, la compra, la pareja, los hijos y para ti, te quedan 12 horas.

Si tienes una jornada de 8, para el resto de cosas que quieras hacer sólo tendrás 4 horas al día. Una gestión del tiempo buena, no es mágica… no vas a tener más de las horas disponibles.

Después de esta dosis de realidad, puedes empezar a ver qué vas a hacer durante esas 4 horas libres que tienes.

Ser capaz de ver con claridad el tiempo que tienes realmente cada día, ayuda bastante a dejar de sentirse mal con una misma y frustrarse porque, aunque eres una súper heroína, sólo dispones de 24 horas. Ni una más.

Así que, cuanto antes aceptes que sólo son 24 horas, antes podrás empezar a sentirte genial por todo lo que puedes hacer en ese tiempo.

Es genial querer llegar a muchas cosas. Es genial trabajar fuera y dentro de casa. Ser una madre 10. Una pareja 10. Una trabajadora 10. Ser la súper woman que eres, pero no mola nada cuando se convierte en una carrera continua en la que sientes que hagas lo que hagas, siempre pierdes.

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